NOTICIAS

TRAEN A ARGENTINA

UN SISTEMA MAGNÉTICO

DE SEGURIDAD

PARA PILETAS:

MAGNALATCH

17.08.2017
IMPULSO NEGOCIOS

Es para evitar que los niños queden expuestos sin el control de un adulto y evitar accidentes domésticos. El producto está certificado por normas internacionales

De cara a la temporada de verano, el mercado argentino contará con un elemento clave para la seguridad de los niños en las piletas con la llegada de Magnalatch, un kit que permite asegurar los cercos.

 

Se trata de un dispositivo que va amurado al cerco perimetral de las piscinas y que, mediante un sistema magnético, se cierra y asegura de manera automática. La apertura se encuentra fuera del alcance de los niños, con lo cual genera la seguridad de que no pueden ingresar sin el control de un adulto responsable.

 

Magnalatch es un sistema producido por la empresa australiana D&D Technologies, que comercializa en Rosario la empresa TiendaQuo. El producto tiene certificación de normas ISO 9001.


EL MECANISMO MAGNÉTICO PERMITE ASEGURAR EL INGRESO A LAS PILETAS

UBICADO EN LA PUERTA DE INGRESO DEL CERCO.

 

Además, cuenta con una identificación visual para corroborar a la distancia si la puerta está asegurada. El kit se adapta a cualquier tipo de cerramiento tanto en casas de familia, hoteles, clubes, edificios y condominios. Es un producto que se comercializa desde hace más de 20 años en Europa, Estados Unidos, Asia y Oceanía.

Fuente: http://impulsonegocios.com/contenidos/2017/08/17/Editorial_45255.php

Muere un

menor ahogado cada 48 horas.

28.01.2017
DATOS DEL MINISTERIO
DE SALUD DE LA NACIÓN

 

Los accidentes en el agua son un problema de salud desatendido. El 85% de los casos se puede prevenir. Faltan medidas de seguridad en piletas. 

Hace diez días Benjamín, de tres años, fue rescatado de una de las piletas para chicos del balneario Doce de Punta Mogotes. Había tragado mucha agua cuando el guardavidas lo sacó del fondo e intentó reanimarlo. Una ambulancia lo trasladó inconsciente al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. Tras estar en terapia intensiva y con asistencia respiratoria mecánica, afortunadamente, esta semana Benjamín fue dado de alta y se reencontró con su familia. Su caso despertó polémica por la seguridad en las piscinas. Y puso el foco en una problemática de salud desatendida: los accidentes en el agua.

En lo que va de enero, cinco turistas argentinos murieron ahogados en playas de Brasil y otras 17 personas perdieron la vida en arroyos, lagunas, mares o piletas de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Córdoba y Santiago del Estero. Según los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación (Estadísticas Vitales 2015), 416 argentinos murieron por ahogamiento y sumersión accidental en 2015. Del total, 201 eran menores de 19 años (una muerte cada 48 horas) y la mayoría varones. De hecho, el ahogamiento es la segunda causa de muerte entre el año de vida y los 15, sólo precedida por los accidentes viales.

“El ahogamiento en aguas claras, en piletas o inclusive en mares, lagos y arroyos es la tercera causa de muerte por traumatismo no intencional en el mundo. Se calcula que anualmente, por ahogamiento, mueren 372 mil personas, según datos de la OMS”, explicó Fernando Burgos, jefe de pediatría del área ambulatoria del Hospital Universitario Austral y miembro de la red Niños Sanos, Niños Felices.

“La mortalidad de las víctimas por ahogamiento por inmersión varía entre el 10% y el 24%. Los niños y adolescentes son muy vulnerables, por lo que los más pequeños deben estar siempre vigilados y bajo supervisión de adultos responsables”, le dijo a PERFIL Daniel Miranda, presidente del Comité Nacional de Prevención de Lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), que realizó el consenso “El niño y el agua” para dar visibilidad a esta problemática.

Recomendaciones. Enseñar a nadar es una de las medidas en las cuales se hace hincapié en el consenso. Esto debería comenzar a los cuatro años, edad en que los niños están física y mentalmente aptos para comprender y realizar lo que se les enseña. Sin embargo, saber nadar no le da al chico la seguridad para mantenerse a flote en una emergencia, advirtieron los especialistas.

“Se aconseja la natación a partir de los 4 años pero como una enseñanzan deportiva. También, la matronatación para que los niños, junto a los papás, tengan un momento de recreación. Y de esa forma el niño en el agua pueda estimularse. Pero eso no significa que sea una medida de prevención para que el niño no se ahogue. Para prevenir accidentes, los chicos siempre deben estar al cuidado de un adulto y los menores de 3 o 4 años deben tener un salvavidas o las famosas ‘alitas’ en los brazos para mayor seguridad”, sostuvo Burgos.

 

Para Miranda, toda pileta o reservorio de agua público o privado debe tener cercos seguros y sobre todo reglamentarios, algo que no siempre se cumple. Esto es, un cerco perimetral completo de 1,30 m de alto como mínimo, enterizo o con barrotes verticales separados por una distancia máxima de 10 cm. Además, el cerco debe tener una puerta única con un mecanismo de apertura-cierre no accionable por niños pequeños. Otro consejo es no dejar juguetes que floten en la piscina porque llaman la atención de los más pequeños, que no tienen noción del peligro.

En el 85% de los casos, los ahogamientos pueden prevenirse. Para esto, los especialistas hacen hincapié en la importancia de la supervisión, pero también en la instrucción y educación pública. Por ejemplo, que todas las personas estén entrenadas en técnicas de reanimación cardiopulmonar; lo que puede salvar una vida.

Fuente: http://www.perfil.com/ciencia/muere-un-menor-ahogado-cada-48-horas-en-argentina.phtml

PREVENCIÓN

DE ACCIDENTES

EVITAR

SITUCIONES

FATALES

FACTORES IMPORTANTES

Cuando una persona se encuentra en situación de ahogamiento, el resultado suele ser fatal. A diferencia de otros traumatismos, la supervivencia de la victima está determinada casi exclusivamente por lo que pueda realizarse en el lugar del incidente. El resultado dependerá de dos factores muy variables: la rapidez con la que se rescate del agua a la persona, y la prontitud con que se le practique una reanimación apropiada. Por consiguiente, la mejor herramienta para evitar estos hechos, es LA PREVENCIÓN

A TENER EN CUENTA
MUERTES POR AHOGAMIENTO
CAUSA DE MORTALIDAD INFANTIL
ACCIONES PREVENTIVAS

En el mundo mueren 372.000 personas por año a causa de ahogamientos, siendo esta una de la diez causas principales de mortalidad en todas las regiones. 

En Argentina, el ahogamiento es la segunda causa externa de mortalidad en niños menos de 4 años, estando sólo detrás de los accidentes de tránsito. Lamentablemente, dichas estadísticas sólo incluyen víctimas fatales y no contemplan accidentes en los cuales los niños se ven afectados por lesionas cerebrales irreparables a causa de la ausencia prolongada de oxígeno. un episodio de ahogamiento que dure más de 4 o 6 minutos puede generar consecuencias neurológicas irreparables. 

Medidas de prevención para mitigar riesgos de ahogamiento en piscinas.


1. Cerco perimetral: Debe tener una altura mÍnima de 1.30 y siempre contar con barrotes verticales ya que los horizontales pueden ser usados como escalera por los niños. La separación entre barrotes no debe ser mayor a 10cm.


2. Puerta: Debe abrir siempre hacia afuera y debe estar provista de una traba de autocierre y autobloqueo de modo de asegurarse que el ingreso a la piscina siempre esté cerrado.


3. Alarmas de inmersión: La sirena se activa si la superficie del agua se rompe.


4. Instruir a los niños: Los niños luego de los 4 años están aptos para saber nadar. Antes de esa edad existen los cursos de ISR, donde los bebes aprenden la técnica de autorescate en caso de que caigan al agua y se encuentren solos. www.isrargentina.com.ar      


5. No dejar juguetes dentro del agua cuando la piscina no está en uso ya que pueden captar la atención de los mas pequeños.


6. Mantener el agua limpia todo el año.                                                                                                7. Capacitar a los adultos con técnicas de socorrismo y RCP. Nada reemplaza la supervisión de un adulto.